Se llevaron a Rolando

Una historia de reencuentros

Capítulo 1 - Samuel Blanco

Ilustración por Samuelí Blanco

I. Se lo llevaron

Cuando llegué al nido él ya no estaba. Nunca tuvo planes de irse. No se ausentaba por tanto tiempo. Rolando se había ido.

No. No se fue. Se lo llevaron.

Las voces del viento hablaban de cómo ya se habían llevado a muchas otras aves. Rolando no era el primero ni el único al que le pasara, pero por mucho que pedíamos ayuda a quien nos debía proteger, no lográbamos convencerles de que hicieran algo.

“Ya volverá, así son los jóvenes”, me dicen.

Mientras tanto yo busco. No quiero hacer otra cosa, y vuelo. Sin Rolando es como si se hubieran llevado un cachito de mis alas. Vuelo, pero no tan alto, no tan lejos.

Sigo la dirección a la que me lleva el deseo de buscarlo: detrás de las ramas, en los árboles secos, en las ciudades y en las casas. En los bosques más remotos me ayudan pájaros de mi misma parvada. Entre todos mantenemos los ojos abiertos desde el cielo. Hay otros que piensan que deberíamos ceder. Dejar ser, dicen. Yo sé que, aún con el tiempo que ha pasado, ahí me está esperando en algún lado y no descansaré mientras pueda seguir. Hasta encontrarlo..

¿Dónde? bueno… ya he pensado en las distintas posibilidades… todas y cada una igual de hermosas.

II. Lo encontraré en el mercado

Quizá un día me lo encuentre ahí donde los gigantes gritan nombres y sostienen pedazos de mi naturaleza como si fuera su mercancía para venderla.

Tal vez ahí esté, en esas carpas de metal en las que les gusta exhibirnos para que lleguen otros seres, para inventarnos nombres y tenernos como esclavos para oír nuestro canto. ¿Aún te llamarás Rolando?

Para mí sí, para mí eres Rolando y juntos encontraremos tu libertad una vez más.

Capítulo 2 - Alvar Ramos

Ilustración por Alvar Ramos

Capítulo 3 - Mariana Roldán

Ilustración por Mariana Roldán

III. Lo encontraré en el campo

No sé. A veces, mientras sobrevuelo por espacios abiertos, puedo imaginar cómo me lo encuentro ahí, con las plumas tostadas por el sol. Completo.

Contrasta tu movimiento con el verde del campo, cargando en tu pico esas flores que te obligan llevar a los cuartos más oscuros. Pero ahora puedes quedarte en el sol si así lo quieres.

No estás solo. Los otros pájaros perdidos también están contigo. En ese momento volvemos a casa, pues nos encontramos.

III. Lo encontraré en el campo

No sé. A veces, mientras sobrevuelo por espacios abiertos, puedo imaginar cómo me lo encuentro ahí, con las plumas tostadas por el sol. Completo.

Contrasta tu movimiento con el verde del campo, cargando en tu pico esas flores que te obligan llevar a los cuartos más oscuros. Pero ahora puedes quedarte en el sol si así lo quieres.

No estás solo. Los otros pájaros perdidos también están contigo. En ese momento volvemos a casa, pues nos encontramos.

Capítulo 3 - Mariana Roldán

Ilustración por Mariana Roldán

IV. Lo encontraré en la plaza

Una vez soñé que revoloteaba por la plaza de alguno de los cientos de pueblos en los que he buscado a Rolando, un quiosco cálido en el que no podría esconderse ningún secreto, pero de pronto veía sus plumas, sus colores flotando alrededor en el aire. Me invadía la alegría y yo bailaba siguiendo su estela, sin embargo caían de otra ave que se apartaba. Esa ave no era Rolando.

Pero luego lo vi, a un lado del quiosco, esperando a la siguiente ave que quisiera vestirse con sus plumas después de un largo abrazo. En su rostro se perdía la vergüenza, pues me veía a mí y sabía que lo único que quería de sus abrazos era uno que nos llevara de regreso a casa.

Capítulo 4 - Mariana Motoko

Ilustración por Mariana Motoko

Capítulo 5 - Manuel Vargas

Ilustración por Manuel Vargas

V. Lo encontraré en la noche

En mis viajes he atravesado territorios peligrosos, donde incluso las mismas aves que somos, mensajeras de paz y buenaventura, nos convertimos en seres malignos, tocados por el secreto no dicho.

¿Qué tal que un día fuera así? ¿Que alguien se acercara para robar alguna de mis plumas y detrás de su máscara de criminal estuviera él? Rolando, dándose cuenta que yo no soy una víctima, sino su salvación. Haciéndole ver que él ya no tiene que seguir robando para las garras de otras bestias de mal mayor, que el sol está en el cielo y la sombra sólo es el hollín que se le acumuló después de una larga noche oscura.

Soltando todo lo mal aprendido y dejando lugar nada más a un nuevo futuro.

Volando ala con ala.

V. Lo encontraré en la noche

En mis viajes he atravesado territorios peligrosos, donde incluso las mismas aves que somos, mensajeras de paz y buenaventura, nos convertimos en seres malignos, tocados por el secreto no dicho.

¿Qué tal que un día fuera así? ¿Que alguien se acercara para robar alguna de mis plumas y detrás de su máscara de criminal estuviera él? Rolando, dándose cuenta que yo no soy una víctima, sino su salvación. Haciéndole ver que él ya no tiene que seguir robando para las garras de otras bestias de mal mayor, que el sol está en el cielo y la sombra sólo es el hollín que se le acumuló después de una larga noche oscura.

Soltando todo lo mal aprendido y dejando lugar nada más a un nuevo futuro.

Volando ala con ala.

Capítulo 5 - Manuel Vargas

Ilustración por Manuel Vargas

VI. Lo encontraré durmiendo

Estuvo también el día que, en un espejismo, creí verlo dormido detrás de unas palmeras en un territorio tropical tan colorido como eso que sólo habita en los sueños de los pájaros.

Tapado por una manta de hojas secas, la cabeza de Rolando sobresalía tranquila a los pies de la verde vegetación. Sus alas descansando a su lado y su rostro hermoso al fin en paz, tomando una siesta tan apacible que yo no podría interrumpir aún si me esforzara, pues él ya volaría en otros planos.

Era sólo un escenario más, en el que al menos la duda ya no me estaría acechando y podría al fin respirar tranquilo, ponerle fin a estas terribles jornadas marcadas por la ausencia. En ese momento al menos sabría la verdad. La verdad que hoy no conozco.

Capítulo 6 - Rafael Veo

Ilustración por Rafael Veo

 Capítulo 7 - Emilia Schettino

Ilustración por Emilia Schettino

VII. Nos encontraremos en el cielo

Y así seguiré atravesando e imaginando. Buscando con la conciencia de que lo voy a encontrar, porque lo voy a encontrar.

Tal vez sea como las leyendas de mis abuelos que se siguen escuchando en la voz del viento. Los cantos de los pájaros que dejamos atrás las plumas y los cuerpos y nos convertimos en cantos silenciosos que sólo los más atentos pueden escuchar.

Quizá entonces, cuando sea yo también un cuento, me encuentre en el cielo con un Rolando que se haya liberado también de su forma corporea, y ahí, en un abrazo eterno, nos volvamos a querer.

Así sea esa la última posibilidad, sé que no deberé detenerme, pues a un pájaro podrán quitarle la libertad o cortarle las alas, pero aún así, en nuestra voluntad, siempre podremos volar.

VII. Nos encontraremos en el cielo

Y así seguiré atravesando e imaginando. Buscando con la conciencia de que lo voy a encontrar, porque lo voy a encontrar.

Tal vez sea como las leyendas de mis abuelos que se siguen escuchando en la voz del viento. Los cantos de los pájaros que dejamos atrás las plumas y los cuerpos y nos convertimos en cantos silenciosos que sólo los más atentos pueden escuchar.

Quizá entonces, cuando sea yo también un cuento, me encuentre en el cielo con un Rolando que se haya liberado también de su forma corporea, y ahí, en un abrazo eterno, nos volvamos a querer.

Así sea esa la última posibilidad, sé que no deberé detenerme, pues a un pájaro podrán quitarle la libertad o cortarle las alas, pero aún así, en nuestra voluntad, siempre podremos volar.

 Capítulo 7 - Emilia Schettino

Ilustración por Emilia Schettino

¿Dónde están?

En mercados, trabajando en el campo, en plazas, incluso entre nosotros, en la oscuridad o soñando profundo, algunos más lejos de casa que otros. En México desaparece una persona cada dos horas. Sabemos de los posibles lugares a dónde podrían haberlos llevado, y por tanto, es difícil y triste saber que haya quienes no quieren que los encontremos.

0
personas desaparecidas
0
cuerpos sin identificar en las morgues
0
fosas clandestinas encontradas
0
colectivos de familias que buscan a sus seres queridos

El crimen organizado, la corrupción, deficiencias del sistema de justicia, falta de capacidad de las autoridades y bases de datos escuetas, incompletas o incompatibles con otras, son solo algunas de las causas que impiden que familiares encuentren a sus seres queridos. Aun así, estos familiares logran organizar búsquedas más eficientes con sus propios medios y con el apoyo de colectivos de búsqueda.

Contar es no olvidar. Hacer notar esta realidad es lo menos que podemos hacer por las manos que escarban, buscan y nunca se rinden.

 Esta historia es el resultado de mucho amor por México y los países latinoamericanos que buscan a los suyos en cada rincón.

Fuentes: Registro Nacional de Personas Desaparecidas, Comisión Nacional de Búsqueda, A donde van los desaparecidos, Zona Docs.

Hicimos “Se llevaron a Rolando”



Alvar Ramos ·
Guadalajara, Mx · Ilustración
Emilia Schettino · Ciudad de México, Mx · Ilustración
Manuel Vargas · Caracas, Ven · Ilustración
Mariana Motoko Guadalajara, Mx · Ilustración
Mariana Roldán · Pachuca, Mx · Ilustración
Max Thomsen · Guadalajara, Mx · Narrativa, dirección editorial
Rafael Veo · Guadalajara, Mx · Ilustración
Samuel Blanco · Guadalajara, Mx · Dirección general, gestión, ilustración

Esta historia es el resultado de mucho amor por México y los países latinoaméricanos que, como sucede en suelo mexicano, buscan a los suyos en cada rincón.